El pueblo merece participar en las decisiones que se toman en su país, pero no puede imponer ni obligar, porque viola los derechos del ciudadano. Se debe respetar a la autoridad, pero sólo si ésta toma el poder con sabiduría y ve por el bien del pueblo y sus necesidades.
Las víctimas de estos ataques y bombardeos se quedaran en duda toda la eternidad sobre el motivo de sus muertes y las generaciones que los suceden se quedaran con la pregunta en la punta de la lengua. ¿Eran necesarias tantas muertes para lograr un cometido que no durará más de la vida de un hombre sin moral?
Dedicamos este trabajo a Rodas esas personas que murieron por una noble causa, defender sus creencias, su dignidad y sus familias.
Fernanda Rivero Martínez 4020
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